4. Marco propuesto para la reforma de la tenencia de la tierra
Con base en los principios fundamentales de la propiedad y la clara evidencia de los sistemas históricos, debemos actuar. Esta sección describe un marco estratégico para la reforma liderada por el gobierno, con el objetivo de corregir las fallas institucionales del pasado y liberar el potencial productivo del sector agrícola del país.
4.1. El objetivo principal: Restablecer el vínculo entre esfuerzo y recompensa.
El objetivo principal de esta reforma es reestructurar las leyes de tenencia de la tierra para garantizar que los agricultores —los agentes de la producción— se beneficien directa y seguramente de su propio esfuerzo, mejoras y prudencia. La meta es transformar el trabajo agrícola, pasando de una situación de dependencia y penuria a una vocación de iniciativa empresarial motivada y autosuficiente.
4.2. Imperativos políticos fundamentales
Para lograr este objetivo fundamental, las siguientes directrices políticas son imprescindibles:
- Establecer la estabilidad en la tenencia de la vivienda. El gobierno debe impulsar activamente el sector agrícola, alejándolo de los arrendamientos arbitrarios y a corto plazo y orientándolo hacia arrendamientos a largo plazo con rentas fijas y predecibles. Esta política proporciona al agricultor la «posesión permanente en plazos fijos» que Mill identificó como la condición esencial para fomentar la industria y el progreso [II, vii, 1], lo que infunde en los arrendatarios la confianza necesaria para invertir en la tierra como si fuera suya.
- Obligatoriedad de compensación por mejoras. La ley debe establecer un derecho claro y exigible para que los arrendatarios reciban una compensación monetaria completa por el valor de las mejoras no explotadas realizadas con su propio trabajo o capital. Esta política corrige directamente las deficiencias institucionales detectadas en los sistemas de aparcería tradicional y agrícola, impulsando la innovación de los arrendatarios y transformándolos de cultivadores pasivos en inversores activos en el suelo del país.
- Facilitar la expansión de las pequeñas empresas unipersonales. El gobierno debe desmantelar las barreras legales e institucionales que impiden a los agricultores adquirir tierras. Al simplificar la transferencia de tierras y desalentar los acuerdos que concentran la propiedad, el Estado puede favorecer activamente la “difusión, en lugar de la concentración de la riqueza” en la tierra, [II, i, 3] cultivando así las virtudes y la productividad de una clase propietaria.
4.3. La justificación de la acción gubernamental
La regulación de la propiedad no constituye un abuso del poder estatal, sino una de sus funciones más necesarias y fundamentales. [V, i, 2] Cuando las leyes vigentes obstaculizan manifiestamente la prosperidad nacional y violan los principios de justa retribución, es deber ineludible del gobierno intervenir. Como sostiene Mill, cuando los acuerdos sobre la propiedad dejan de ser defendibles, llega el momento de que el Estado “establezca un nuevo ordenamiento”. [II, ii, 6] Este es el ejercicio responsable de la autoridad legítima al servicio del bien público. Estas directrices políticas constituyen los pasos necesarios para lograr un futuro más próspero y equitativo.